A 60 años del oro olímpico de Muhammad Alí

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Era 1960 y en el imaginario colectivo de Estados Unidos la discriminación racial no escatimaba entre edades y géneros para poner a los blancos por encima de los negros. Un año marcado por acontecimientos históricos, entre ellos, el nacimiento de una leyenda.

Fue exactamente un día como hoy, pero del año en cuestión, cuando Muhammad Ali se volvió, por vez primera, en un conquistador de las mieles de la gloria, al lograr, bajo su nombre de nacimiento, Cassius Clay, conseguir la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma, a los que viajó representando a Estados Unidos.

Clay libró batalla contra Zigzy Pietrzykowski, de Polonia, obteniendo el puntaje positivo de los cinco jueces, que lo vieron ganador tras tres asaltos en la disputa de la presea del peso semipesado. Enamorado de su patria y logro, Ali contaría tiempo después que “cuando fue la entrega de las medallas, tenía a un polaco de un lado y a un ruso del otro. Había derrotado a las llamadas ‘amenazas’ de mi país”.

Tenía apenas 18 años y toda una historia por escribir. Sin embargo, de vuelta a Estados Unidos, vio reducido su honor como defensor de su país al ser discriminado por su color de piel. En The Greatest, su autobiografía publicada 15 años después, confesó que una vez ingresó a una cafetería en Louisville, en la que las personas de color no eran recibidas portando la medalla.

A la hora de pedir un café, la camarera le replicó con un despectivo “acá no servimos a negros”. “Tuve que abandonar el restaurante, en mi ciudad natal, donde iba a la iglesia y servía como buen cristiano. Acababa de ganar una medalla dorada, ¿y no podía comer?”, explicaba el luchador.

Fue ese el detonante que le dio aliento para tomar la decisión más radical: Deshacerse de la medalla olímpica. “Me fui al Río Ohio y tiré mi medalla ahí”, escribió el campeón en sus memorias.

Ese espíritu activista, concentrado en sus actos y su corazón, lo llevaron cuatro años después a la conquista del título mundial cuando, con 22 años, llevó al retiro a un veterano Sonny Liston, para poner en su cintura los cinturones AMB y CMB en la categoría más importante del pugilismo: El peso pesado. Un día después, su nombre cambiaría de Cassius Clay, pero luego adoptar la denominación que, pasados 60 años, identifica a uno de los deportistas más grandes de todos los tiempos: Muhammad Ali.

Clay adoptó ese nombre al convertirse al Islam, siendo autor de un nuevo capítulo en su lucha por los derechos humanos de las personas negras, y evitando de ese modo ir a combatir en la Guerra de Vietnam.

“No tengo problema con el Viet Cong. ¿Por qué me pedirían que me ponga un uniforme y vaya a tirar bombas y balas a gente marrón en Vietnam, mientras que a los que llaman ‘gente negra’ los tratan como perros y les deniegan sus derechos humanos en Louisville?”, expresó en su momento.

La oposición al ejército yanqui provocó que el púgil fuera enviado a prisión por tres años, el retiro de la licencia profesional y, por ende, de los campeonatos mundiales, que recuperaría en 1974 al noquear en ocho episodios a George Foreman, en la que sigue siendo catalogada como una de las más grandes luchas de todos los tiempos.